He vuelto a la jaula

Son varios los artículos que parece van a ir seguidos acerca del iPhone, y lo son porque a parte de constituir un hito en la historia de la accesibilidad como ya hemos reseñado en este blog, y a parte de ser el teléfono más accesible para algunas personas con diversidad funcional, es el teléfono que tengo, y sobre él escribo algunas cosas para que los seguidores de este sitio puedan tomar sus decisiones antes de decidirse por un terminal móvil.

Cuento aquí mi experiencia de libertad, que tuvo lugar durante apenas 4 días. Desde el día que hice el Jailbreak al iPhone hasta que me cansé.

La experiencia pasa por horas de mirar programas, aplicaciones, de "cuelgues" de un terminal que sin Jailbreak no se me colaba nunca, y por otras vicisitudes.

Así es: Hice el Jaibreak como describo en este artículo, y me puse muy contento. ¡Al fin libre! ¡Al fin poder descargar cosas que Apple no tiene en el Appstore y que seguro son muy interesantes!

Y me puse a experimentar: Primero ponerse el CYDIA que es el repositorio equivalente al Appstore pero fuera de la jaula, y primera decepción: el CYDIA no es accesible con el Voice Over del iPhone, por lo que una persona que no vea nada, directamente puede olvidarse de la libertad soñada.

Bien, aunque yo puedo apañarme, decidí probar con el ICY, que es una alternativa a CYDIA que tiene los mismos programas porque tira del mismo repositorio. Y ahí tuve más suerte porque es mucho más accesible; realmente es accesible 100%. Las descargas son fáciles de hacer y todo parece funcionar bien.

Luego a aprender: Unas aplicaciones dependen de otras y no siempre está claro, salvo que leas bien (y has de hacerlo en inglés pronunciado con voz española si es que usas Voice Over), bien y detenidamente, las advertencias que no siempre salen en las aplicaciones y que te informan de que para hacer funcionar, por ejemplo, el 6 icons doc, que sirve para poner 6 iconos en el doc en vez de 4, necesitarás impepinablemente la winter board, que viene siendo una consola que interpreta y entiende ciertas aplicaciones y las hace funcionar.

Al cabo del tiempo, te encuentras con bastantes aplicaciones que ni te has enterado que has instalado y lo que es peor; alguna de ellas se cuelga y te lo advierte, y te inicia el iPhone en modo a prueba de fallos..... Total: que eso parece Windows. :-)

Aprendí también que no es tan fácil desinstalar, porque como existen esas dependencias, aunque el instalador te informe que una aplicación tiene, por ejemplo, cuatro dependencias, yo no supe encontrar en la lista de las instaladas, cuáles son, de forma que a veces es imposible desinstalar cosas, y encuentras los escritorios llenos de iconos inútiles.

En mi experiencia buscando, vi muchas aplicaciones que tienen que ver con el tuneado del teléfono. Cosas que en el iPhone "legal" no están, como poner fondos de video que consumen recursos por un tubo, aumentar el número de iconos del doc con lo que el dedo tiene que estar muy ducho para pulsar el adecuado, cambiar colores, hacer el doc transparente....

Y encontré muchos juegos que la verdad me han llenado de nostalgia como el QUAKE y el Wolfestein 3D.

En utilidades, dado mi nivel no demasiado alto en informática actual, si vi muchas cosas para desarrollo y algunas que me interesaron como un terminal VNC para poder controlar el Mac desde el iPhone y viceversa.

Pero al instalar esta aplicación, cada hora o así, recibía peticiones de conexión de un servidor remoto que me daba mucho miedo y al que siempre prohibí.

Recibí tal cantidad de cuelgues en esos días que empezaba a cansarme, pero el sumun ya fue cuando los iconos del escritorio y del doc, empezaron a cambiar de nombre para el Voice Over y se llamaban trozos de programa o así como "vnmag label 30129348" en vez de "mensajes", por ejemplo.

Ese día, que fue el cuarto, decidí realmente volver a ser prisionero de Apple; puede que gozase de menos libertad, pero realmente mi teléfono sería más estable. Puede que encontrase menos tuneos, pero mi Voice Over hablaría lo justo. Es posible que tuviera que pagar unos céntimos por algunas aplicaciones, pero serían estables, fiables, se almacenarían en mi iTunes y en mis back ups a través de Time Machine.

En fin: ¡que uno es un acojonáo! a lo que se ve. Y revertí el proceso.

Una cosa es liberar el teléfono de compañía, y otra convertir un sistema robusto y estable como el del iPhone en un Windows XP corrupto que se cuelga y demás. Como una de las razones de pasarme a Mac una vez que lo hicieron accesible era precisamente la estabilidad, al margen de bugs que también tiene y que sus detractores aumentan con lupas desmesuradas,decidí volver a la jaula. Eso sí; con mi VODAFONE de toda la vida.

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